Chile recuerda a Edelstam como un héroe profesional

Chile recuerda a  Edelstam como un héroe profesional

(“Chile minns yrkeshjälten Edelstam” – artículo publicado en el diario sueco Svenska Dagbladet, el 17 de marzo, día del natalicio de Harald Edelstam) http://www.svd.se/kultur/understrecket/chile-minns-yrkeshjalten-edelstam_8001246.svd

- Este año se cumplen 100 años, del natalicio del diplomático sueco Harald Edelstam. Su labor a partir del golpe militar en Chile el año 1973 como embajador en Santiago, fue valorado  recientemente en una conferencia, que abarcó temas como la justicia histórica y el coraje civil.

Este año se conmemoran 40 años desde que Pinochet derrocó al presidente Salvador Allende a través de un sangriento golpe militar. Las imágenes de un desesperado presidente que desde su ventana del palacio presidencial trató de protegerse ha quedado grabado para siempre en la conciencia del mundo. En el documental “La batalla de Chile”, que se exhibió en el festival de cine de Gotemburgo este año, se retrata el curso de los acontecimientos de una manera dramática.

EL entonces embajador de Suecia en Chile, Harald Edelstam, salvó a miles de chilenos y otras vidas de latinoamericanos en relación con el golpe militar – a menudo de forma espectacular. Famosa es la acción cuando personalmente izó la bandera sueca en la Embajada de Cuba en Santiago, acción que detuvo los disparos de militares chilenos y el intento de estos por ingresar a la embajada. Otra acción dramática fue cuando Edelstam salvó la vida de 54 ciudadanos uruguayos detenidos en el Estadio Nacional de Santiago, el día antes de que estos fuesen ejecutados.

En el otoño pasado, el documental sobre el Primer Ministro Olof Palme dio cuenta de este dramático período de la historia moderna de Chile, en una secuencia en la que habla Palme con Edelstam por teléfono y apoya sus acciones. Edelstam tenía en esa época, la gran ventaja al ser amigo personal de Palme; él en realidad no era del agrado de sus superiores en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, los que no apreciaban sus métodos poco convencionales. Para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, el que Edelstam fuese declarado persona non grata y expulsado por el régimen militar chileno a fines de 1973, fue visto como un alivio y una liberación.

Durante su carrera diplomática Harald Edestam demostró su valor al exponerse al peligro en varias ocasiones y si era necesario hizo caso omiso a los protocolos diplomáticos. Durante su misión como diplomático en Noruega bajo la ocupación alemana Edelstam salvó la vida de muchos judíos y los combatientes de la resistencia. El movimiento de resistencia noruego dio a Edelstam el nombre “Clavel Negro”.

Llamar a Edelstam como un “héroe de la izquierda”, como algunos comentaristas políticos lo han hecho, es a la luz del trabajo desplegado durante su vida claramente engañosa, puesto que él se esforzó por marcar una diferencia cuando la gente se encontraba en peligro y en que su posición hizo posible acciones de rescate. Gracias a su inmunidad diplomática, tuvo además una oportunidad especial para llevar a cabo tales actos en situaciones extremas, como en el golpe militar en Chile.

Un término apropiado para Edelstam es identificarlo simplemente como un “héroe profesional”, ya que dentro de su servicio diplomático realizó acciones difíciles de rescate en el tema de Derechos Humanos. Al adherirse a las “Categorías héroes” el ex primer ministro británico, Gordon Brown (en el libro “Courage”, ver el artículo Under Stecket de 26/9 en 2007), Edelstam fue también un “héroe reactivo” por su respuesta inmediata a las emergencias de amenazas e injusticias – A esto puede ser añadido “héroe proactiva y “altruista consecuente ” por su larga tendencia a ayudar a gente necesitada en diferentes ocasiones.

El otoño pasado, en una conferencia – “El deber de proteger y defender los derechos humanos” en el Estadio Nacional de Santiago – organizado por la Fundación Harald Edelstam, que también otorga un premio a las personas que trabajan en el espíritu de Edelstam. La elección del lugar de la conferencia fue simbólica. Poco después del golpe militar en Chile el 11 de septiembre 1973 se transformó el estadio a una prisión y centro de tortura para aquellos que los golpistas consideraban sus opositores políticos. (Además del Estadio Nacional, estaba Villa Grimaldi y Londres 38, centros de tortura más conocidos de la dictadura en su etapa inicial).

Se ha estimado que el régimen de Pinochet fue el responsable de la persecución de más de 30.000 disidentes mediante el asesinato, la tortura y prisión política. Más de 100.000 ciudadanos también huyeron de Chile durante el período de la junta, entre ellos un gran grupo a Suecia. Edelstam hizo posible y facilito el exilio a 1300 refugiados chilenos que se encontraban en peligro otorgándoles pasaporte suecos. (Otorgaba salvoconductos de salida )

El propósito de la conferencia era llamar la atención a los aportes de Edelstam y discutir lo que las generaciones posteriores pueden aprender de du coraje civil. Otro tema fue ¿cómo Chile puede avanzar a la hora de impartir justicia histórica y reparar a las víctimas del brutal régimen militar? Para capturar y encarcelar a los responsables de los crímenes, independientemente de su posición social, es en realidad una de las piedras angulares de un estado democrático, bajo la premisa de que todos somos iguales ante la ley.

El reconocimiento de los crímenes por parte de los tribunales es un acto de reparación para las víctimas, base para la creencia en el respeto a la dignidad humana inviolable de todos.

Si un Estado no hace frente a la injusticia histórica, aumenta el riesgo de que esta se repita en el futuro. Un proceso de reconciliación a largo plazo en un país no puede ser realidad si los delitos graves no son reconocidos.

Estos desafíos resultan particularmente difíciles cuando la propia dictadura militar ha preparado el paso de dictadura a democracia, como fue el caso en Chile. Augusto Pinochet y otros líderes se les otorgo inmunidad, después de haber “contribuido” a la transición democrática a partir de 1988. En el referéndum el 53% de los registrados votó para que Pinochet no continuara gobernando el país. (En la nueva película de Pablo Larraín “No”, que también se presentó en el festival de cine de Gotemburgo, Gael García Bernal interpreta al publicista comercial que con una campaña publicitaria eficaz logró que la mayoría de los ciudadanos votara por un no.)

En relación con la conferencia, también se llevo a cabo un acto en el recién creado museo con la presencia de ex prisioneros del estadio nacional. Entre ellos había también personas que fueron salvadas por Edelstam. Para muchos de ellos era la primera vez que visitaban el estadio después de 1973 y era fácil observar los fuertes sentimientos que el lugar despertaba entre ellos.

Entre los expositores de la conferencia se destacaba la presencia del ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, el embajador de Argentina en Chile, Ginés González García, así como el fiscal español Carlos Castresana Fernández y el abogado chileno Roberto Garretón que – junto con el juez español Baltazar Garzón – logró atrapar a Pinochet en Londres en 1998 .

Lo que fue único acerca de la detención de Pinochet fue que el principio de la jurisdicción universal por primera vez fue aplicado a un ex jefe de Estado. Este principio significa que cualquier persona que ha cometido un crimen contra la humanidad – y por tanto también es enemigo de toda la humanidad (hostis humanae generae) – puede ser detenido en cualquier parte del mundo. Este principio es especialmente importante si los tribunales nacionales no se han atrevido a condenar a los autores de estos crímenes o cuando los tribunales o sistemas alternativos o la Corte Penal Internacional (CPI) han tenido dificultad para hacer valer sus derechos.

Un factor que contribuyó a Fernández y Garzón en el caso Pinochet fue que querían demostrar a la comunidad internacional que la justicia universal realmente funciona y que ningún criminal contra la humanidad puede escapar a su castigo. Los abogados españoles habían encontrado previamente dificultades para encarcelar y condenar a los delincuentes del régimen de Franco, algo que ha resultado ser extremadamente complicado por el arraigo de los criminales en la sociedad española.

Otro aspecto destacable de la detención de Pinochet fue que un político que realmente nunca “perdio” pudo ser capturado y castigado. Como contraste de comparación se puede mencionar a los criminales nazis en los juicios de Núremberg y a los generales de la dictadura militar en Argentina (1976-83). Estos últimos fueron encarcelados después de haber perdido la guerra de Malvinas y haber llevado al país a un desastre económico.

Es interesante comparar Chile y Argentina en la lucha por la justicia histórica y la indemnización que les corresponde a las víctimas de las dictaduras. En Argentina, se ha ido mucho más lejos que en Chile cuando se trata de juzgar a los delincuentes en los niveles inferiores del régimen militar, sólo para poner de relieve que la responsabilidad se aplica independientemente de la posición en el aparato estatal. Un cambio se ha visto recientemente en Chile, donde el militar asesino del cantante Víctor Jara ha sido acusado. Incluso la muerte del Premio Nobel chileno Pablo Neruda en este contexto nuevamente se está reexaminado el caso, por sospechas de que el Nobel habría sido asesinado por el régimen militar.

Después de la caída de la dictadura militar en Argentina, logró la población de una manera totalmente diferente que en Chile frenar a los militares en el gobierno civil. En Chile existió también una dictadura militar durante 17 años a diferencia de los siete años de la junta militar Argentina. Los militares chilenos tuvieron grandes posibilidades de intervenir en la constitución y en el rumbo del país cuando el poder fue traspasado a un gobierno civil, lo que también se hace sentir en la sociedad actual. Pinochet también se aseguro un cargo de senador vitalicio después de “la llegada de la democracia”, lo que además le permitió inmunidad. (Cuando un tribunal chileno, acogió el caso Pinochet en el año 2000, lo hizo basado dentro de las acusaciones de secuestro, que no estaban incluidas en la inmunidad).

Políticamente Chile también ha sido una sociedad más polarizada que la Argentina con una gran población conservadora que durante mucho tiempo dio a Pinochet su apoyo, sobre todo por los grupos acaudalados que consideraron que Pinochet había logrado con sus políticas neoliberales económicas, que fueron inspirados por el economista de Chicago Milton Friedman. Fue sólo después de que se reveló que Pinochet de forma ilegal – había sacado miles de millones de dólares fuera del país, cuando los grupos más conservadores comenzaron a cuestionarlo. Cuando el presidente democráticamente electo Patricio Aylwin estableció una comisión de la verdad en 1990 para investigar la magnitud del sufrimiento humano durante la dictadura, se necesitarían otros diez años más para que el poder judicial comenzara a centrarse en los autores individuales, tanto a causa de la fuerte posición y oposición de los militares.

¿Cuál es entonces la esencia de la lucha por la justicia histórica? La respuesta puede deletrearse documentadamente. Lo que surge de los esfuerzos que los juristas españoles Fernández y Garzón realizaron en relación con la detención de Pinochet es precisamente el peso de una documentación clara para demostrar la responsabilidad de los autores, independiente del contexto y del nivel en la sociedad en que ellos se encuentren. Para hacer realidad una justicia histórica y la reparación es esencial contar con testimonio fidedignos.

El abogado chileno Garretón se presentó en este contexto como una figura clave a través de su trabajo en la Vicaría de Solidaridad. Esta organización logró juntar más de 30.000 testimonios que desde entonces han sido utilizados en la detención de los representantes de la dictadura militar.

La moraleja de la Conferencia del Estadio Nacional dejó tras de sí – además de la importancia de los héroes como Edelstam – en otras palabras, que los actores como la “Vicaría de la Solidaridad ” son absolutamente necesarios para que se haga justicia. Fuera de estos actores de la sociedad civil nacional, está también el orden jurídico internacional – Sin estos actores dentro de la sociedad civil, no es mucho lo que el orden jurídico internacional puede hacer -En un plano existencial más general, esta documentación es parte indispensable de la memoria de la nación chilena. La verdad es bien conocido y es que “un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro” y que los crímenes de la dictadura contra la humanidad nunca deben ser olvidados.

Autor: Hans Ingvar Roth
Catedrático en pedagogía en la Universidad de Estocolmo y Profesor visitante en la Universidad de Concepción en Chile.
Traducción: Silvana Griffero /Doris Isaksson

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